
En la costa norte de Colombia las corralejas son una fiesta de arraigo netamente popular, y en su esencia, guardan un gran similitud con las capeas españolas, donde no se incluye la muerte del toro en el ruedo, y por lo tanto, los toros son toreados una y otra vez en los diferentes festejos que se celebran cada año y año tras año en toda la región norte del país. Ver ensayo
El mundo taurino se muestra de pláceme por lo acontecido en Madrid el domingo 15 de junio del corriente, a raíz de la actuación valerosa y decidida del torero de Galapagar, José Tomás, tras imponerse, con voluntad férrea, a tres cornadas recibidas en diferentes matices de la lidia de su segundo toro, más una zarandeada que recibió en el primero, y que a la postre, con tres orejas en su haber, le privaron, por encontrarse en la enfermería, salir en hombros por la puerta grande por segunda vez en forma consecutiva. ¡Una pena! Ver ensayo
En este ensayo me tomaré la libertad de proponer una nueva reorganización y redefinición, sea el caso, de los cinco pilares fundamentales del toreo profundo, tal como se les acepta hoy en día: parar, mandar, cargar la suerte, templar y ligar. Ver ensayo
En el ensayo “¿El toro con visión estereoscópica?” , publicado por este portal el 25 de abril de 2008, el que pueden encontrar en la dirección electrónica: http://www.desdelcallejon.com/foro/viewtopic.php? t=14990, explicaba, que de acuerdo a mi apreciación, que partía de la observación continuada y repetitiva de un número apreciable de fotos, videos y corridas, podía inferir, que cuando los toros embisten, en la medida en que humillan, se puede apreciar, que las pupilas de sus ojos, algo eyectada (vale la pena hacer mediciones a este tópico), se dirigen hacía bien delante del globo ocular. Ver ensayo
Hace algunos años en una entrevista que José Luís Benlloch le hizo a Manolo Escudero en la revista taurina Aplausos, Nos. 577 y 578 de octubre 17 y 24 de 1.988, el maestro enfatizaba en una de sus repuestas, “que ni ha habido ni habrá nadie mejor que él con el capote, por lo menos mientras no lo enseñe. Y agregaba, “Se puede torear bien, pero hay algo más, hay que tener uno setenta y siete de estatura, tiene usted que tener las piernas derechas, tiene que tener cintura, saberla jugar en su momento, tiene que saber jugar la cara, tiene que torear con la cara, con los ojos, con los hombros, con los codos, con los pies, tiene que ser perfecto, porque la belleza es lo perfecto. Y aparte de todo esto, hay que hacer los movimientos fundamentales del capote, el lanzo, desplazo, llevo y recojo”. Ver ensayo