
El jueves y viernes Santos pasado estuve, con mi señora Luz Helena, mi hija Diana Patricia y su novio Benjamín Motta, de visita en la finca “La Increíble” donde pasta la ganadería de reses bravas, “El Indalo”, divisa amarilla, vino tinto y plata, de propiedad de mi primo Teniente Coronel, “en retiro” de la Fuerza área Colombiana, Marco Antonio Delaparra y de su esposa Silvia Cgómez, finca aledaña al corregimiento Guayaquil, Tolima-Colombia, y que en el mapa político corresponde al municipio de Coyaima. Ver documento.
Antes de entrar a explicar en detalle los motivos de este ensayo, de dónde surgen la raíces de tipo instintivas de la expresión de carácter popular, ¡Sin Muertos las Corralejas no Quedan Buenas!, y de cómo excluir de manera definitiva dicha expresión, haré para, las personas que tiene poco o ningún conocimiento de la historia y del desarrollo de las corralejas en la costa atlántica de Colombia, un breve recuento histórico de la misma, al igual de lo que significa para sus seguidores las corralejas de Sincelejo, capital del Departamento de Sucre, la que, guardando las proporciones, podríamos, sin lugar a equívocos, comparar con lo que representa para el mundo taurino la feria de San Isidro de Madrid o para Pamplona, Los Sanfermines. Ver ensayo completo en PDF.