Con base en muchos años de observaciones continuadas, corridas presenciadas, filmaciones, videos, fotografías, dibujos, entre otras ayudas, con conocimiento de causas, me he atrevido a vaticinar, que si el torero se enfrenta a un toro, que además de cumplir con la edad, peso y trapío reglamentarios, acuse una dosis tal de bravura, que permita con clase, repetir, acucioso y humillado, una y otra vez al engaño;
Ver ensayo

